Me imaginaba a mi hermana y a mí caminando cogidos de la mano, y mientras yo lo hacía en línea recta ella debía de ir pegada a la pared, de tal forma que tenía que tirar de ella hacia fuera cada vez que nos acercábamos a estas ventanas que sobresalían de sus fachadas para que no se diera con ellas.
JUANITO
Mi padre, había dispuesto para él una bicicleta de cuadro, ‘para hombres’ se decía entonces, pues llevaba una barra de refuerzo desde la base del sillín hasta la del manillar, lo que impedía, por natural decoro, el ser montada por una mujer, ya que su movimiento al subirse podía inspirar pecaminosos pensamientos varoniles.
VENTANALES
Tenía en la pared que la separaba de la calle dos grandísimos ventanales superpuestos.
LAS SALIENTES VENTANAS
Conocía perfectamente, donde se encontraban todas las ventanas que sobresalían de las fachadas de las casas, y eso me hacía pensar que mi hermana estaba segura conmigo y no se iba a dar ningún golpe con ellas.
ALEROS
En la parte alta de sus fachadas, sobresalían los aleros de tejas.
GIGANTES
Casi todas ellas, tenían en la última planta unas pequeñas ventanas, que mi imaginación percibía como enormes ojos de macabra mirada.
LAS ESCALINATAS
Pronto desembocábamos en las escalinatas, y sentía la sensación de haber salido de un tenebroso túnel.
UN DESAFIO
En algunas ocasiones, eludiendo la vigilancia de mis padres, algunos amigos y yo, nos habíamos ido a intentar bajar corriendo esta escalera en su totalidad.
EL PUENTE
Para finalmente, desembocar en la calle de acceso al puente del barrio.
LOS SIGLOS
Tenía unas aceras, formadas por grandes losas de piedra viva, que estaban siempre brillantes por el paso de los viandantes.
EL CRUCE
En este cruce había un guardia urbano, encargado de ordenar el tráfico y el paso de peatones.
LA CALLE MAYOR
La calle Mayor, un nombre nunca comprendido por mí, porque ¿mayor que cual?, no existía una calle Menor con la que compararla, y es que a veces los vecinos que las conforman, padecen el mal del pavoneo, aunque en este caso más me valdría cerrar la boca pues en ella, estaban las respectivas casas de mis abuelos paternos y maternos.